En las escuelas Reggio Emilia el retroproyector ocupa un lugar destacado dentro del atelier de la luz  ya que permite al niño realizar exploraciones sobre la luz y las sombras, composiciones de formas, narrar historias, proyectar su cuerpo, etc. Incorporando elementos transparentes, traslúcidos y opacos surgen infinitas composiciones en el juego libre y los efectos son simplemente impactantes. A los niños les vuelven locos los efectos que consiguen y los adultos como simples espectadores nos trasladamos durante un rato a un mundo mágico.

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