Hace tiempo que tenía ganas de reorganizar en casa el espacio de arte porque se había ido convirtiendo poco a poco en una extraña mezcla de materiales de pintura, costura y diseño, y además se estaba quedando pequeño para 2 peques. Ya sabéis que Malaguzzi defiende que el espacio es el tercer educador y por tanto debe de ir adaptándose según los intereses y necesidades del niño, procurando ser estimulante, limpio, luminoso, bello, invitar a la creación.... Reflexionando sobre ello, era evidente que el espacio que en su momento ideé para una niña de 2 años ya no servía para esa misma niña con 9 años y su hermano de 4, así que este verano me decidí a darle la vuelta, a ratitos pero con idea de tenerlo listo para el nuevo curso. Os cuento cómo ha quedado, por si os sirve de inspiración.

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