EXPLORANDO EL TELÉFONO

Continuamos con la entrada anterior donde os explicábamos por qué creíamos que era interesante ofrecer a niños de determinadas edades una provocación en forma de mesa de exploración sobre ciertos objetos «tecnológicos» que utilizamos los adultos en nuestro día a día. Dejarles investigar,  formular preguntas, encontrar respuestas, contextualizar el origen del invento y su evolución, etc.
La edad adecuada dependerá del niño. En principio lo enfocaríamos a niños de Primaria pero hay niños en Infantil a los que les interesan mucho este tipo de actividades así que lo dejamos a vuestro criterio.

En esta ocasión nos centrarnos en el teléfono. ¿Cómo es un teléfono por dentro, quién lo inventó, cómo fue el primer teléfono de la historia, cuántos años han pasado, cómo eran los teléfonos cuando nosotros éramos niños…?

Lógicamente no era posible conseguir físicamente uno de los primeros teléfonos que existieron así que preparamos un pequeño texto sobre el invento del teléfono y unas tarjetas que sirviesen a los peques para realizar un rápido recorrido mental.
A lado de las tarjetas pusimos varios teléfonos; un teléfono antiguo de rueda, un teléfono fijo con botones, un teléfono inalámbrico, varios teléfonos móviles de hace años y algunos cargadores y cables.
Intencionadamente colocamos en la mesa unos destornilladores reales (siempre reales) para invitarles a explorar libremente. Todo listo.Recordad que el objetivo de la provocación no era que hiciesen funcionar los teléfonos sino mantener viva su curiosidad.

Cuando los peques vieron la mesa quedaron totalmente fascinados. ¿De dónde habría salido todo aquello con pinta de viejo, muy viejo…? ¿Realmente habría funcionado en algún momento? Rápidamente preguntaron si podían tocarlo (debía de parecer un museo 😉  y se lanzaron como locos a tocar, mirar, remirar… Las fotos casi no les interesaron. Al prepararlas parecía que era buena idea pero claro, lo era para mí que ya había conocido y tocado todos esos teléfono, ya los había vivido. Pero ellos era la primera vez que veían esos objetos y ¿a quién le importan unas fotos cuando puedes tocar?. Lógico.

Cuando se dieron cuenta de que en la mesa había unos destornilladores, les pareció increíble que pudieran usarlos.
«-¿Podemos abrir los teléfonos, de verdad? ¿No importa que se rompan?…»
Sus ojitos brillaban, brillaban mucho.

Empezaron tímidamente por los más pequeños (los teléfonos móviles más recientes) y a medida que iban soltando carcasas y baterías se empezaron a animar.
«-Mira, mira lo que hay dentro, ¿qué es, cómo se llama?… ¿Esto es una pila? Qué grande».Mientras el peque se dedicaba a jugar con el teléfono de rueda, la mayor estaba como loca con el destornillador sacando tornillos y abriendo tapas. El momento cumbre fue cuando consiguió abrir el teléfono fijo de botones y encontró la placa.Se quedó tan impactada que no podía dejar de mirarla y volver a mirarla. Soltó piezas y más piezas, teclas y más teclas.

Hizo preguntas, muchas preguntas y le ayudamos a resolverlas por sí misma, por deducción o respondiendo con otra pregunta.

Cuando ya estuvo extasiada de abrir y tocar hablamos de cómo era ese primer teléfono, de la persona que lo inventó, de cómo y para qué se le habría ocurrido inventarlo. Nos fijamos en que los teléfonos antiguos tenían un cable pero los inalámbricos y los teléfonos móviles no. De cómo los primeros teléfonos móviles tenían una antena por fuera y los de ahora no. De cómo los teléfonos al principio sólo eran para llamar, luego podían enviar mensajes, después pudieron hacer fotos y ahora ya casi te hacen un bizcocho 🙂

Y hablamos por supuesto, de lo que ya os comentábamos en la entrada anterior, sobre lo importante que nos parece la creatividad, no tener miedo a replantearse todo, y tratar de resolver problemas del día a día de una manera creativa y encontrar soluciones diferentes.

No puedo trasmitiros lo maravilloso que fue verles explorar (sobretodo a la mayor), ver esos ojos brillar y pedir más y más. Sólo puedo dejaros algunas fotos del proceso e invitaros a que lo hagáis sin ninguna duda con vuestros niños, en casa o en el aula, pero ofrecedles este tipo de experiencias. Son únicas, de verdad. Y si tenéis teléfonos que funcionen puede ser increíble llamarse con unos y otros.
Mi hija se llevó al día siguiente a clase una bolsa con todas las piecitas para enseñar. Me hubiera encantado ver la cara de los otros niños.

¿Qué os ha parecido? Os esperamos en la siguiente mesa de exploración…..

Elena

2 Comments
  • Almudena Martínez
    Posted at 14:19h, 20 febrero Responder

    Maravillada!!! yo estoy recopilando cámaras de fotos antiguas, móviles y formatos ( discos y grabación) para hacer algo similar. No había pensado en dejar herramientas para explotarlos por dentro pero ahora lo haremos, sin duda. Gracias!!

    • inspirados
      Posted at 07:43h, 21 febrero Responder

      ¡ Qué casualidad ! Nosotros también estamos recopilando disquetes, cintas y otros objetos para continuar otras mesas. Creo que nos vamos a cruzar por el camino. Jajaja.
      Cuéntanos cuando lo hagáis qué le parece al peque poder abrir todo e investigar desde dentro.

      Gracias por comentar.

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