ENFOQUE

LOS COMIENZOS
Hacia el año 1946 durante la segunda posguerra en Italia un maestro coge su bicicleta para ver qué hay de cierto en un rumor que ha llegado a sus oídos: en las inmediaciones de Reggio Emilia, en un pueblo de campo, las familias han decidido construir y gestionar una escuela. Al llegar, ver y oír a sus habitantes descubre que ese rumor es verdad; una verdad que cambiará su vida y la de tantos. Un grupo de mujeres está limpiando ladrillos de los edificios destruidos por las bombas para levantar una escuela. Venderán, además, un par de caballos, un tanque y un camión que los alemanes han dejado atrás. –El resto ya vendrá– dicen.
Esto que parece producto de una imaginación febril y poética es el comienzo de las Escuelas Públicas de Reggio Emilia. Ese maestro entusiasta que llega con ansia no es otro que Loris Malaguzzi. La metáfora, la belleza, la emoción y la sensibilidad están el germen de esta nueva idea.

Fuente: www.lorismalaguzzi.com

VISIÓN DEL NIÑO Y EL PAPEL DEL EDUCADOR Y DEL AMBIENTE
Esos momentos de profundísimo cambio para el mundo, para Europa y para Italia, acarrearan modificaciones a la historia de la educación. La perspectiva educativa que tomará forma en  Reggio Emilia es un claro exponente de esos cambios. La naturaleza del cambio afectará incluso a  la concepción antropológica del niño, que es uno de los elementos capitales de la pedagogía de Reggio Emilia.
Reggio Emilia se concibe como una pedagogía profundamente respetuosa con el niño, sus intereses, sus momentos madurativos, sus deseos de aprender y de vivir la experiencia del aprendizaje. En esta pedagogía el niño es entendido como una persona que desde sus primeros días quiere formar parte del mundo y utilizar todas las capacidades para aprender y relacionarse de forma social, cognitiva afectiva e incluso simbólica. Restarle riqueza y posibilidades a este niño es para Malaguzzi empobrecer al hombre que será en el futuro.
La pedagogía reggiana valora la inquietud, el poder inquisitivo y la curiosidad de los niños, y los cree poseedores de una marcada inclinación hacia lo bello y armonioso. Los niños son capaces de crear conocimiento, de aprender por si mismos en cualquier momento y lugar, es decir, son entendidos como agentes activos en la construcción del saber. Esta concepción de los niños como agentes activos en la construcción del saber nos previene e indica la forma en que la pedagogía de Reggio Emilia entiende el trabajo y la ayuda que los adultos deben brindar a los niños; éstas deben ir en el sentido de colaborar para que los niños se descubran autores del conocimiento y gocen de la actividad de indagación en las cosas que desconocen. Se establece de este modo una relación de bi-direccionalidad entre los adultos y los niños que hace que el conocimiento se genere y reproduzca; esa bi-direccionalidad también ocurrirá entre pares, a partir de la cual unos niños aprenden de otros.
Las teorizaciones de Malaguzzi, sobre Reggio Emilia, dan cuenta de los cambios en la perspectiva antropológica del niño, pero también, de la forma de intervención de los adultos, e introduce un tercer elemento que modifica la tradicional tríada educativa, que es el del ambiente. Ambiente, adultos y niños, son los tres educadores siguiendo a Malaguzzi.
En lo que al ambiente se refiere, la pedagogía reggiana sostiene que la arquitectura y el diseño de los espacios revisten una importancia educativa similar y equiparable a la de los docentes y a la de los otros niños. Es por ello que recomiendan espacios respetuosos con los niños, orientados al aprendizaje y que incorporen en sí además lo estético como un valor. De ese modo se propiciarán ambientes limpios y luminosos que aporten belleza y armonía a la escuela. Esos espacios son, según la pedagogía reggiana, los que invitan al sosiego y a la introspección que preceden a la creación.

Fuente: https://storify.com/albagonzmoreira/reggio-emilia

CONTEXTO SOCIO-CULTURAL, PROVOCACIONES Y DOCUMENTACIÓN
Entre los materiales para trabajar y experimentar la pedagogía reggiana promueve el uso de materiales naturales y reciclados, así como todo tipo de objetos reales, de uso cotidiano con los que aprender. Pero además, a diferencia de otras pedagogías, la tecnología tiene un lugar y un reconocimiento muy especial, impresoras, proyectores, cámaras fotográficas son herramientas del trabajo en las aulas al igual que los pinceles y las tijeras.

Otra idea fuerza de la pedagogía de Reggio Emilia es aquella que sostiene que la escuela debe estar enraizada en la realidad social y cultural que le toca vivir en su ciudad. Y es a partir de esa inserción que se debe entablar un constante diálogo con la ciudad en la que se inscribe, con sus espacios y sus habitantes como co-protagonistas del proyecto, siendo la propia escuela el eje de transformación de esa misma realidad. No es una escuela de puertas para adentro, como tan acostumbrados estamos a ver, ni si quiera una escuela abierta, es mucho más- La escuela reggiana es una institución articulada en la sociedad, que la reconoce y considera. Los niños sacan la escuela a la calle, a los parques, muestran sus obras y creaciones en las plazas y explican sus conclusiones a quien quiera oírlos. Emerge aquí el profundo respeto y reconocimiento que Reggio Emilia tiene de las potencialidades de la infancia, y una profunda y riquísima retroalimentación entre escuela y sociedad y, porque no decirlo de integración en la vida pública.
Cada ciudad y país ―e incluso escuela― tendrá una realidad social y cultural diferente, ese es el motivo porque solo podemos inspirarnos en las escuelas de Reggio Emilia, esas ideas, esas prácticas deberás ser bajadas y adaptadas a cada realidad particular sumando así aún más riqueza y facetas al enfoque.
Las propuestas de trabajo son presentadas en forma de provocación, es decir, de un modo tal que son una “invitación indeclinable” para que el niño sienta la bella e irresistible tentación de ponerse manos a la obra. El aprendizaje y el descubrimiento son vividos y documentados por el tallerista o por el maestro, quienes tienen la oportunidad de captar el preciso momento en que la comprensión, la sorpresa y porque no, la duda y la incertidumbre acontecen y atrapan la mente del niño.
Es a través de ese proceso de documentación que se produce un mapeo de los caminos transitados por los niños en su decurso de aprendizaje y descubrimiento. Esa misma documentación nos señala no solo aquello que ha sido aprendido, sino los caminos recorridos y la forma con la que los niños se han hecho con el conocimiento, es decir, a partir de la documentación obtenemos un conocimiento interesantísimo sobre cómo piensan los niños cuando nadie piensa por ellos.
No se agotan en este resumen todas las riquezas y matices de esta perspectiva pedagógica, antes bien, os animo a profundizar en las lecturas recomendadas.