EL ESPACIO COMO EDUCADOR -Primera Parte-

El espacio que educa y donde se educa, ha sido para mi fuente de reflexión desde mis primeros años de vida universitaria en Argentina en la carrera de Ciencia Política.

El primer edificio donde comencé el curso de ingreso era poco menos que siniestro, construido durante las dictaduras militares con solo una puerta de ingreso y egreso para miles y miles de estudiantes que servia para el control y la represión. Edificios que siguieron utilizándose luego de la llegada de la democracia con apenas una limpieza de cara. El segundo edificio donde cursé mi carrera fue una antigua maternidad, nuestras aulas eran las que en una época fueran las habitaciones de las parturientas, era un amplio guiño a Platón y su mayeútica. Como rápidamente fuimos muchos, nos mudamos a una viejo edificio en el barrio de Parque Centenario, siempre en la Ciudad de Buenos Aires, esta vez a una antigua fábrica, con diseño industrial y ascensores montacargas, antes subíamos en los estrechos ascensores para camillas ahora en los amplios y toscos montacargas, pintoresco, verdad?

Es innegable que los estudiantes adultos pueden ser influenciado el espacio y lo son: el hacinamiento; la falta de comodidades; el frío o el calor a la hora de estudiar y atender al profesor que dicta las clases. Estaréis de acuerdo conmigo que no somos indiferentes de ningún modo a los espacios que habitamos.
¿Y si pensamos en los niños?


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Y es este uno de los puntos centrales del enfoque Reggio Emilia, puesto que reconoce a los ambientes físicos una importancia educativa equiparable a los maestros y a los niños. Conformándose así la triada educativa Ambiente-Educadores-Niños.


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Arquitectura y pedagogía entran en dialogo, para crear espacios coherentes entre el proyecto educativo y las eficiencias arquitectónicas del espacio, existiendo una alimentación constante entre ambos aspectos.

Vea Vecchi, en su libro Arte y Creatividad en Reggio Emilia, nos relata como junto a un equipo de arquitectos dedican en la década del ’70 un año completo a revisar los espacios tanto exteriores como interiores de la Escuela Diana. Prestando especial atención a cómo eran utilizados por los niños, padres, maestros y auxiliares para reconsiderar la pertinencia y posibilidades de mejora de cada uno de esos espacios.

De éste diálogo entre arquitectura y escuela nace un libro Bambini, spazi, relazioni  de Ceppi y Zini (1998) , el término ósmosis describe perfectamente la relación de una escuela con el mundo exterior. “Una escuela […] es la esencia y la destilación de la sociedad. La realidad contemporánea puede y debe impregnar la escuela, filtrada por un proyecto cultural de interpretación que sirve como membrana e interfaz”

Entonces, la invitación que os hago es a mirar los espacios donde los niños pasan su tiempo, no solo escolares, también las supuestas plazas de juegos de los niños y todos aquellos lugares que nos dicen que han sido diseñados para ellos; pensando en las siguientes preguntas:¿Son los niños los principales protagonistas de este espacio?, ¿a qué actividades invita este espacio y cuales son censura?¿Cómo se sienten los niños en él?. pregúntales a ellos que cambiarían, si lo harían diferente.


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Los espacios deben ser respetuosos con los niños, orientados al aprendizaje y que incorporen en sí además lo estético como un valor. De ese modo se propiciarán ambientes limpios y luminosos, abiertos que aporten belleza y armonía a la escuela. Esos espacios son, según la pedagogía reggiana, los que invitan al sosiego y a la introspección que preceden a la creación.


Plaza en la Escuela Diana, Reggio Emilia

“Si los niños están en lugares bien cuidados y ven como se ocupa de ellos  una comunidad , será más probable que lleguen a ser ciudadanos que se preocupen por el espacio que los acoge” Creo que estas palabras de Vea Vecchi nos muestran de lleno la dimensión y la importancia de los ambientes.

Continuaremos hablando de los ambientes ya que es muy interesante que reflexionemos sobre el tema.
Gracias por leernos.

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Carolina K.

2 pensamientos en “EL ESPACIO COMO EDUCADOR -Primera Parte-

  1. Realmente es una propuesta muy enriquecedora para nuestros niños, es tener una mirada diferente de nuestros niños y organizar cada espacio dentro del aula donde los niños puedan ser los protagonistas.

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