DIBUJEMOS NUESTRA SILUETA

Últimamente he oído hablar varias veces de Segni Mossi y en alguno de los cursos de Createctura he probado varias propuestas inspiradas en ese proyecto así que pensé que sería divertido hacer un pequeño guiño en casa con los peques. Me apetecía probar con ellos esa integración de movimiento y representación gráfica tan divertida para hablar después de lo que habían sentido. Yo recuerdo sensaciones agradables mientras exploraba los límites a los que me permitía llegar mi cuerpo con pinturas o pañuelos.

Busqué una pared en casa que no tuviese juntas de baldosas, pegué una tira grande de papel blanco y preparé unas bandejas con ceras de colores,como si de una provocación se tratase. En vez de hacerlo con luz natural lo acompañé del retroproyector, porque me apetecía probar la atmósfera que se creaba. Por último, puse música.
A continuación invité a los peques a dibujar nuestras siluetas con diferentes colores y acordaron que ella me dibujaría a mí y él le dibujaría a ella. Pensé que luego me dejarían a mí dibujarle la silueta de él pero me excluyeron totalmente 😉


En ese momento teníamos una silueta grande de color rojo, una intermedia de color naranja y una más pequeña de color verde. Hablamos de cómo eran esas siluetas, cuál era la forma de cada uno, si habíamos encontrado alguna dificultad en dibujarlas, etc.

Cambié la música a una con un ritmo más rápido y les invité a seguir dibujando trazos turnándonos. Empezaron tímidamente con pequeños gestos y a medida que el ritmo de la música avanzaba empezaron a dar pequeños saltos.

Poco a poco empezaron a explorar trazos y movimientos mas amplios…

Y después de varias canciones y vueltas, el resultado de nuestro movimiento fue éste.

Más que hablar sobre si el dibujo que creamos era bonito o no (que evito siempre que puedo hablar en esos términos), hablamos de lo que habíamos sentido, de los trazos que había realizado cada uno, de si podían reconocer cuáles habían hecho cada uno de ellos, de si se seguían viendo las siluetas, etc. No hay fotos mías dibujando pero podéis intuir que los trazos más altos son los míos.

Al acabar la actividad dejé el papel en la pared y siguieron pintando, ya sin música, hasta que no quedó un hueco libre. Creo que reciclaremos ese papel dibujado para alguna otra actividad porque me resulta interesante.

Y hasta aquí nuestra pequeña prueba de integración gráfica y de movimiento. ¿Qué os ha parecido? Tengo varias ideas en mente para continuar explorando en esta línea así que espero poder mostrároslas en breve.

Elena.

 

 

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