AZUL

Escribo esta entrada con una mezcla de ilusión y nerviosismo. Por un lado ilusionada de poder enseñaros lo que he aprendido durante este año con el proyecto Createctura, y por otro lado nerviosa por lo que pensarán Irene y su equipo al verla.  Ay, qué nervios…Voy a ello.

Como os decía, durante este año me estoy formando en diferentes aspectos y varias de las formaciones a las que he asistido han sido en Createctura. La primera de ellas fue “Instalaciones artísticas y arte progresivo” y me marcó profundamente. El juego libre, espontáneo, y la transformación del espacio por parte del niño encaja perfectamente con el enfoque Reggio Emilia y es tan interesante que me apetece profundizar en ello, así que hoy os enseño una prueba realizada en casa sobre una instalación de juego con arena de color azul.

Para quienes no sepáis que son las instalaciones, dice Javier Abad sobre ellas:

“Las instalaciones son espacios concebidos a partir del encuentro entre una propuesta estética del arte contemporáneo y una fundamentación pedagógica inspirada en la práctica psicomotriz Aucouturier. Este “diálogo” posibilita y favorece el juego pre-simbólico y simbólico en un contexto relacional.”

Y continúa diciendo sobre los objetos de una instalación:

“La elección y colocación de los objetos resulta fundamental por su aporte al sentido estético de la instalación y las posibilidades de juego que promueve. Por sus diferentes cualidades, los objetos son portadores de una “idea” que el niño desvela a través del juego….
…..
– Se proponen triadas de objetos (como en el juego de piedra-papel-tijera) y que entre estos tres objetos exista una vinculación o narración en la posibilidad de que un objeto actué, interfiera, contenga, complemente, etc. con otro.
– Que permitan los juegos presimbolicos: llenar-vaciar, ocultar, aparecer y desaparecer, etc. .
– Que haya una cantidad suficiente (al menos, un objeto disponible de cada tipo para cada niño).
– Que los objetos remitan a la realidad o contexto cercano o remiten a una experiencia de los niños y su hogar, colocados de la manera “funcional”: por ejemplo, los vasos colocados boca arriba.
– Que no se sature la instalación con muchos tipos de objetos, mejor pocos y es interesante planificar una “rotación” (en la siguiente instalación, un objeto desaparece y entra otro nuevo, manteniendo la triada).

Por lo tanto, a la hora de diseñar una instalación existe una reflexión previa sobre la estética y sobre cómo el niño podría jugar la instalación, aunque una vez empieza el juego puede pasar cualquier cosa.
Por mi propia experiencia puedo deciros que la tentación inicial es llenar la instalación de muchos objetos pero eso no asegura más juego y, como dice Javier Abad, los objetos pueden ir rotando, apareciendo y desapareciendo en función de cómo se desenvuelva el juego. En relación al color, una explosión de color puede parecer lo más atractivo para el niño pero en ocasiones reducir la gama cromática puede ser mucho más atractivo e inspirador.

Así que con todo eso en menté  preparé esta instalación sobre un suelo de papel de pintor con arena, un colador grande y una cuchara de helado por niño azules. Obvia la invitación ¿no?

Como era una prueba doméstica, no quería pasarme con el presupuesto y el espacio era limitado usé sólo 2 kilos de arena (1 kg por niño), pero lo ideal hubiese sido mucha más cantidad.
Sobre la elección del color pensé en varias posibilidades y me pareció que podría ser divertido crear una especie de “playa invertida”. El papel del suelo aportaría el color real de la arena de playa sin ser realmente arena, y la arena azul aportaría el color del mar pero siendo arena. No sé si me explico :-))

Una vez estuvo preparada la instalación, simplemente invité a jugar a los peques. Como es lógico, empezaron a tocar los objetos porque no los habían visto antes pero sobretodo tocaron y tocaron la arena. No se suele ver arena azul todos los días ¿verdad? 

Cuando me pareció que el juego se les estaba agotando, retiré el colador e incluí unos recipientes y unos embudos que originaron que se modificase el juego:

Y para terminar les acerqué unos pinceles con los que volvieron a surgir nuevas posibilidades de juego en el mismo espacio:

Además de los objetos, usaron su cuerpo para jugar aunque se limitaron a las manos y pies creo que condicionados por la cantidad de arena. Si hubiese habido más arena intuyo que hubiesen usado el cuerpo entero. Les he visto hacerlo en otras ocasiones 😉

El juego duró cerca de 1 hora en la que estuvieron jugando cada uno en lo suyo, disfrutando, sin interrupciones ni intervenciones. Al acabar me pidieron que preparase más para otro día así que habrá que hacerles caso 😉 

Antes de que me preguntéis por la arena azul os diré que pensé en teñir arena de playa con colorante alimenticio pero últimamente no tengo mucho tiempo y no estaba segura del resultado así que decidí comprarla. El resto de objetos los podréis encontrar en cualquier bazar.
Y si queréis conocer más sobre las instalaciones os recomiendo muchísimo leer a Javier Abad. Su libro “El juego simbólico” es fantástico.Os dejo unos enlaces afiliados:

¿Qué os ha parecido? ¿Soléis preparar instalaciones para los niños en vuestros centros?

Elena.

 

2 pensamientos en “AZUL

  1. Muy interesante sustituir unos objetos por otros. Así se consigue renovar y alargar el juego. Visualmente me parece atractivo mantener los elementos en el mismo color. Gracias por la idea.

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